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02 de October, 2020

El negocio inmobiliario se redució a la mitad durante el estado de alarma

El negocio inmobiliario sufrió un gran batacazo. La compra de vivienda por parte de extranjeros se desplomó más de un 60% durante el segundo trimestre, el peor de la serie estadística que arranca en 2006.


El estado de alarma paró la venta de vivienda en España hasta reducirlas a la mitad.  Así lo dice la estadística de transacciones inmobiliarias del segundo trimestre publicada este martes por el Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana, que detalla que entre abril y junio se registraron en España 78.972 operaciones, un 47,2% menos que en el mismo periodo del año anterior. El desplome todavía fue mayor en el caso de los compradores extranjeros, cuya actividad se redujo en torno al 60%.


Las 9.858 viviendas libres nuevas que se elevaron a escritura pública en el segundo trimestre suponen que ese negocio se contrajo solo una cuarta parte (un 25,3% exactamente) con respecto a 2019. El motivo, seguramente, se encuentra en que muchas de estas casas se compran por adelantado sobre plano y están vinculadas a operaciones ya aprobadas por el banco, por lo que la necesidad de las partes para cerrar la operación es mayor. En un contexto de estado de alarma (que duró del 14 de marzo al 21 de junio y por tanto abarcó casi todo el periodo analizado salvo los últimos nueve días) tanto entidades bancarias, como notarías y registros prestaban servicios esenciales y por tanto priorizaron las operaciones que no se podían posponer.



Las viviendas de segunda mano son las que más lo sufren


El mercado que más sufrió fue el de los pisos de segunda mano, una gran parte del cual responde a transacciones entre particulares. La vivienda libre de segunda mano, que representa el grueso principal de las transacciones inmobiliarias, sumó 65.576 compraventas, un 49,8% menos que en el segundo trimestre del año pasado. Por tipología de vivienda, se observó una contracción mayor en las ventas de pisos en bloque (-48,4%) que en las de casas unifamiliares (-44,4%).


De la misma manera, las transacciones en que el comprador era español se redujeron menos (-44,4%) que las de compradores extranjeros residentes (-61,2%) y las de extranjeros no residentes (-60%). Ello provocó que la proporción de compras a manos españolas alcanzase una cuota del 87,6%, cuando en los últimos trimestres si situaba en el entorno del 83%. En términos absolutos, las menos de 10.000 transacciones protagonizadas por extranjeros (9.381 Por residentes y 244 por no residentes) suponen que hay que retroceder más de siete años, hasta el primer trimestre de 2013, para encontrar una cifra más baja.


Por comunidades autónomas, las cifras fueron negativas en todas, aunque nuevamente se aprecian diferencias. Los mayores desplomes corresponden precisamente a tres territorios donde tienen mucho peso tanto las compras de extranjeros como las de segundas residencias: Canarias, Baleares y Comunidad Valenciana. Las compraventas cayeron allí un 59,9%, un 55,5% y un 54,7%, respectivamente. Las dos que mejor resistieron fueron La Rioja (-35,2%) y Asturias (-36,1%).


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