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30 de December, 2020

Se desploma la construcción de viviendas en un 29% y cae a niveles de hace 3 años

España encadenaba seis años seguidos de fuerte incremento en la obra residencial.


El frenazo económico causado por el Covid también está pasando una severa factura a la construcción de vivienda en España. El negocio del ladrillo ha plegado velas ante la zozobra de la crisis. Escarmentado por los excesos del pasado, los promotores de vivienda hace años que se mueven con cautela. Y esa prudencia les ha llevado a frenar en seco una gran parte de las promociones que estaban a punto de empezar o incluso en marcha. Al parón que conllevó el estado de alarma se ha unido, después, la decisión de los inversores por aguardar a que se clarifique el panorama económico antes que construir viviendas que luego les cueste vender.

El frenazo de la obra residencial en España ha sido rotundo y ha devuelto al sector a niveles de actividad de hace tres años. El número de viviendas iniciadas entre enero y agosto ha sido un 29% menor que el del mismo periodo del año pasado. En cifras absolutas, hasta agosto se empezaron a construir en España 21.264 viviendas menos que en los ocho primeros meses de 2019.

Ese desplome del 29% es todavía más relevante si se compara con los incrementos continuados que se acumulaban desde 2013. Aquel año tocó suelo la crisis que había vapuleado al sector desde 2007, cuando estalló la «burbuja inmobiliaria» y la promoción de viviendas se vio forzada a purgar sus excesos.

En España se había construido mucha más vivienda de la que se necesitaba. Cuando la «burbuja» explotó, dejó un enorme stock de viviendas y se llevó por delante a una gran parte de las empresas promotoras, arrasadas por el seísmo financiero.

De aquellos excesos da idea que, en el trienio 2005-2007, por término medio, cada año se emprendía la construcción de 750.000 viviendas. Aquella cifra contrasta con las alrededor de 100.000 que se promovieron en 2018 y las 106.000 de 2019. No es que ahora se promuevan pocas, es que en los años del «boom» se alcanzaron cifras alocadas, al calor de una especulación que se tornó devastadora.

Tras aquel desastre de la «burbuja», la promoción de viviendas se congeló en España. Cayó bruscamente hasta quedar en cifras testimoniales. En 2012 se tocó suelo, con tan solo 34.288 viviendas iniciadas aquel año. A partir de entonces, principalmente desde 2015, la construcción residencial empezó a remontar con claridad, pero sin dispararse. Aún había un abundante stock de vivienda pendiente de digerir por el mercado. Y los promotores optaron por ser conservadores, en ningún caso arriesgarse a superar las cifras asumibles por la demanda.

Fuente: ABC

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